La poesía es un arma cargada de futuro... (Gabriel Celaya)

martes, 29 de abril de 2014

... Desde El Salvador...

Niño de Ayer.

Eras niño de niebla
casi en la nada;
nombre de mi sonrisa
detrás del alma.

Y era un barco dichoso
de tanto viaje
y un ángel marinero
bajo mi sangre.

Subías como el lirio,
como las algas;
en tu peso crecía
la madrugada.

Y alzando el aire joven
sus ademanes
ya marcaba tu fuerza
de vivos mástiles.

¡Prado de nieve limpia,
bosque de llamas!...
Y tú, semilla dulce,
bien enterrada.

Escondido en mi pulso,
sin entregarte;
pulsando en los temores,
de mi quién sabe.

Buscabas en mi pecho
bulto y palabra;
entre mis muertos ibas
buscando cara.

Salías de la torre
de las edades
y en las lunas futuras
dabas señales.

No creas que te cuento
cosas de fábula:
para que me comprendas
coge esta lágrima.

Espejo.

En el espejo se perdió la niña de antes,
con sus siete caminos primaverales
y una estrella de lágrimas en el corazón.

El espejo come rostros 
y tiempo.

Hoy aparece en su cristal una mujer entristecida.
Quizás también la muerte.
Pero a la muerte... ¿Quién la ve?.

CLAUDIA LARS. 
(Armenia 20 diciembre 1899-
San Salvador 22 julio 1974)                                      


Margarita del Carmen Brannon Vega, conocida por su seudónimo Claudia Lars. Fue una poetisa salvadoreña, su obra es considerada de un depurado lirismo y dominio de la métrica.
En 1933 comenzó a usar el seudónimo Claudia Lars. Publicó el libro Estrellas en el Pozo en 1934 y participó en programas líricos radiofónicos para público infantil. También colaboró en la Página de los niños de El diario de hoy.
A inicios de la siguiente década, Claudia Lars obtuvo el segundo lugar de los Juegos Florales de la Feria Novembrina en Guatemala, realizado en 1941, gracias a su obra Sonetos del arcángel.
En 1947, publica Sonetos y Ciudad bajo mi voz, ganadora del certamen conmemorativo de IV Centenario del título de Ciudad de San Salvador.
Otras obras suyas resultaron galardonadas en los años siguientes, tales como Sobre el ángel y el hombre, segundo lugar del Certamen Nacional de Cultura de 1962 y Del fino amanecer, primer premio compartido de los Juegos Florales de Quezaltenango en 1965. Etc.
Antes de su muerte obtuvo un doctorado Honoris Causa de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, siendo además distinguida con la Orden José Matías Delgado.
De manera póstuma sería divulgada Poesía última, impresa por la editorial universitaria. También David Escobar Galindo elaboró Sus mejores poemas, editado por la dirección de publicaciones en 1976 y el 1999, en conmemoración del centenario de su nacimiento, el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte, publicó dos volúmenes de su Poesía Completa, recopilada por Carmen González Huguet.

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